Canoni subraya la importancia de incorporar la responsabilidad del cliente en la lucha contra la trata. En Argentina, la prohibición de publicar avisos de oferta sexual fue criticada como un atentado a la libertad de expresión.
Por Julia Goldenberg
Por Julia Goldenberg
–¿Creés que la trata de personas puede ser pensada por fuera de un contexto internacional?
–El foro internacional es un espacio fundamental para luchar contra la delincuencia organizada trasnacional, ya que impulsa una articulación conjunta entre los estados. En este sentido, lo internacional no sólo promueve la cooperación, sino que puede operar como legitimador de políticas públicas que internamente han sido criticadas y cuestionadas. Lo internacional sirvió muchas veces para validar y legitimar prácticas que a nivel nacional no tenían tanta repercusión. El caso paradigmático es el decreto 936/11, que procura la prohibición de las publicaciones de avisos de explotación sexual.
Trabajamos no sólo a nivel bilateral con Bolivia, Paraguay, República Dominicana y toda Centroamérica, de donde vienen muchas víctimas de trata para explotación sexual, sino también a nivel de Naciones Unidas, que es un nivel universal. A nivel nacional fue muy polémico en un contexto donde se estaba peleando la cuestión del poder de los medios. En realidad, esto era una demanda puntual para evitar la vía fácil al consumo sexual. En el plano nacional esto trajo muchísimos problemas, se impuso como una discusión entre los medios monopólicos y el Estado. Cuando en realidad el plano internacional nos estaba mostrando lo acertado de dicha medida. En Naciones Unidas existe un grupo especializado en el tema de la trata de personas, donde se trabajan las distintas aristas de esta problemática.
–El foro internacional es un espacio fundamental para luchar contra la delincuencia organizada trasnacional, ya que impulsa una articulación conjunta entre los estados. En este sentido, lo internacional no sólo promueve la cooperación, sino que puede operar como legitimador de políticas públicas que internamente han sido criticadas y cuestionadas. Lo internacional sirvió muchas veces para validar y legitimar prácticas que a nivel nacional no tenían tanta repercusión. El caso paradigmático es el decreto 936/11, que procura la prohibición de las publicaciones de avisos de explotación sexual.
Trabajamos no sólo a nivel bilateral con Bolivia, Paraguay, República Dominicana y toda Centroamérica, de donde vienen muchas víctimas de trata para explotación sexual, sino también a nivel de Naciones Unidas, que es un nivel universal. A nivel nacional fue muy polémico en un contexto donde se estaba peleando la cuestión del poder de los medios. En realidad, esto era una demanda puntual para evitar la vía fácil al consumo sexual. En el plano nacional esto trajo muchísimos problemas, se impuso como una discusión entre los medios monopólicos y el Estado. Cuando en realidad el plano internacional nos estaba mostrando lo acertado de dicha medida. En Naciones Unidas existe un grupo especializado en el tema de la trata de personas, donde se trabajan las distintas aristas de esta problemática.